GRUPOS DE CRIANZA

Por qué ir a un grupo de Crianza?
Porque nos sentimos solas en la crianza de nuestro bebé...
Porque necesitamos de otras mujeres que entiendan lo que nos pasa...
Porque lo que le ocurre a nuestro hijo nos hace repensar sobre nosotras mismas...
Porque la noche se hace eterna con el niño en brazos...
Porque sentimos dentro nuestro que sabemos qué hacer pero tememos que no esté bien...
Porque tenemos dificultades con la lactancia...
Porque volver al trabajo se hace difícil...
Porque nuestros hijos pegan en el jardín...
Porque los maridos nos reclaman y no nos sentimos como antes...
Porque nos cuesta repartirnos entre los otros hijos...
Porque siempre nos manejamos solas para todo y ahora sentimos que no podemos resolver nada...
Porque cuando nuestro hijo llora sentimos que estamos haciendo todo mal...
Porque nos sentimos culpables...
Por estos y tantos otros sentimientos que ocupan gran lugar en el corazón de las mamás, te propongo un espacio los días Viernes de 10 a 11.30 horas, en Olivos, para venir a encontrarte con otras mamás, en un clima de solidaridad y respeto. Podés venir con tu hijo!!
Si estás interesada, comunicate a upa@fibertel.com.ar
Lic. María Paula Cavanna
www.upa.premium.ws/
"Solo los tontos y los muertos
nunca cambian de opinión."
Proverbio ingles
las12

Viernes, 18 de febrero de 2011

[IN CORPORE]

Preocupación por aumento de muertes por abortos clandestinos


El aumento de la mortalidad materna, el retraso en la implementación de la educación sexual en todo el país y la creciente violencia de género demandan acciones urgentes del gobierno nacional y de las provincias. Ante esta situación, la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) y el Movimiento Latinoamericano y del Caribe de Mujeres Positivas (MLCM), con el apoyo de la organización brasileña Gestos y Onusida, convocaron a entidades no gubernamentales de todo el país para elaborar un plan común de incidencia política que responda a estos problemas a través de programas de salud sexual y de lucha contra el VIH/sida.

En el año 2000, los países aprobaron en las Naciones Unidas la Declaración del Milenio y se comprometieron a alcanzar ocho metas específicas para lograr un mundo mejor en 2015. Para mejorar la salud materna (el quinto objetivo) y frenar la epidemia de VIH/sida (que es el objetivo sexto) es ineludible garantizar que todas las mujeres puedan ejercer sus derechos humanos incluido el derecho a la salud. Por eso, las entidades se organizaron para reclamar a las autoridades, a nivel nacional, provincial y local lo siguiente:

- Reduzcan la tasa de mortalidad materna, especialmente a través del acceso a la atención del embarazo y parto, incluido el aborto no punible. Ya que, según los últimos datos del Ministerio de Salud de la Nación, la tasa de mortalidad materna aumentó de una tasa cuatro fallecimientos por 10.000 nacidos vivos en 2008 a 5,5 muertes en 2009. Si bien hay un aumento de las causas respiratorias, en donde la influencia de la gripe A fue importante, las complicaciones por abortos inseguros subieron de 62 a 87 casos. Esta tendencia al aumento –desde 2007– es inaceptable y requiere que se adopten medidas en forma urgente.

- Educación Sexual Integral en todas las escuelas. La Ley 26.150 que creó el Programa Nacional de Educación Sexual Integral (sancionada en 2006) cumplió cuatro años y todavía no llega a las aulas. La capacitación de los docentes se hace lentamente por parte del Ministerio de Educación de la Nación y en algunas jurisdicciones los ministerios provinciales las boicotean o niegan. Por eso, los y las adolescentes siguen sin saber cómo protegerse de embarazos no planificados e infecciones de transmisión sexual.

- Eliminar todas las formas de violencia contra las mujeres para garantizar la integridad de las mujeres y el pleno ejercicio de sus derechos. Nueve de cada diez mujeres que viven con VIH en Argentina fueron víctimas de violencia y sus agresores fueron en general su pareja o ex pareja, según un estudio de FEIM que demostró que la violencia contra las mujeres aumenta su vulnerabilidad ante el VIH, por mostrar cómo la violencia afecta la salud de las mujeres.

Más información: www.feim.org.ar

UN AÑO SIN WANDA.

A un año del ataque a Wanda Taddei

La esposa del baterista de Callejeros fue internada el 10 de febrero de 2010 por las quemaduras recibidas durante una confusa pelea con su marido, Eduardo Vázquez, quien está preso. La joven agonizó durante once días.


Wanda Taddei. Wanda Taddei.

La muerte Wanda, de 29 años, se produjo a las 2:15 del 21 de febrero del año pasado, como consecuencia de una falla multiorgánica, según explicó por aquel entonces la jefa de Guardia del centro especializado en quemaduras que la atendió.

La joven había ingresó a ese establecimiento derivada del hospital Santojanni, adonde la llevó Eduardo Vázquez de urgencia, luego de que durante una discusión que mantuvieron en su casa de Mataderos él y su esposa sufrieron heridas cuando se desparramó sobre ellos alcohol y el fuego de un cigarrillo.

La médica explicó que la joven "tenía distress respiratorio, y eso aumenta las posibilidades de que se produzca una infección”.

A un año del ataque, el ex baterista de Callejeros irá a juicio oral. La jueza de instrucción Inés Cantisani consideró el 14 de enero de este año que la investigación sobre Eduardo Vázquez por la muerte de su esposa está lista para ser elevada a un tribunal oral. El músico está procesado por "homicidio calificado por el vínculo"

Por su parte, la familia de Wanda, querellante representada por el abogado Leonardo Rombolá, considera que debe investigarse a los posibles “encubridores” del homicidio, ocurrido el 10 de febrero de 2010.

Por otra parte, se aguarda un fallo de la Cámara Nacional de Casación Penal sobre el pedido de excarcelación presentado por el abogado del músico, Manuel Gutiérrez.

El músico fue detenido a principios de noviembre de 2010, cuando la justicia dictó el procesamiento por "homicidio calificado por el vínculo", a raíz de un informe pericial que se contrapone a la versión de Váquez quien siempre sostuvo que el hecho fue un accidente, que se inició por una discusión.

Vázquez sostenía que los dos se salpicaron con alcohol de quemar que estaba en una botrella, y que ella encendió un cigarrillo y se prendió fuego. Él aseguró que intentó ayudarla, pero que terminó con graves heridas en sus manos y con la muerte de Wanda.

"Pienso que Vázquez es una pobre persona, que tendría que haber estado detenido mucho antes, que hizo muchas cosas malas en su vida antes y que arruinó la vida de mi hija desde joven", señaló la madre de Wanda la semana pasada, en declaraciones a la agencia Télam.

El caso de Taddei hizo sacar a la luz una de las peores violencias cometidas contra las mujeres y que, lamentablemente, suceden con mucha más frecuencia de lo que se imagina.

En el último año, al menos 26 mujeres quedaron envueltas en llamas por sus parejas o ex parejas, de las cuales 13 de ellas perdieron la vida, según los casos que salieron publicados en los medios de comunicación.

De ese total de mujeres quemadas, siete de ellas sufrieron los ataques hace menos de un mes.

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Viernes, 4 de febrero de 2011
[in corpore]

Maternidad madura

La maternidad después de los cuarenta años es una realidad instalada en la vida cotidiana. Muchas mujeres se dedican antes al trabajo, no encuentran una pareja con la cual asumir el desafío de cambiar pañales o no sienten el deseo de ser madres. Sin embargo, es cierto que el reloj biológico existe y atrasa. Ciento veinte años atrás, cuando las mujeres se morían a los cuarenta y no transitaban por la menopausia, la fertilización empezaba a decaer –igual que ahora– a los 35 años.

Las agujas de la fertilidad natural siguen iguales, pero ahora la vida (casi) recién empieza a los 40 –en la Argentina la expectativa de vida de una mujer es de 79 años– y en esa década se conserva y se renueva la energía vital. Pero el reloj biológico no se adaptó a los nuevos cambios y sigue inalterable, con horas que atrasan, pero que marcan los tiempos.

La diferencia es que en la rama en donde sí hay adelantos que permiten aggiornar el orden natural a los deseos y ciclos vitales actuales es la ciencia. Por eso, muchas mujeres de cuarenta años recurren a tratamientos de fertilización para estimular la posibilidad de un embarazo, inseminarse o recibir óvulos donados. De hecho, en la provincia de Buenos Aires, ya existe una ley que, por primera vez, regula la fertilización asistida. Y aunque tiene algunas letras chicas objetables –presuntamente deja afuera a mujeres solas o lesbianas– da la posibilidad a todas y todos –de todas las clases sociales– de usar los métodos de fertilización asistida, ya que obliga a las obras sociales y prepagas a cubrirlos y pone a disposición de los y las interesadas tres centros de salud pública especializados en La Plata, Mar del Plata y Bahía Blanca.

La ley bonaerense todavía debe pasar la prueba de ver cómo funciona en la práctica, pero puede servir de puntapié para una normativa nacional que marque la gratuidad o el acceso a la posibilidad de tener un hijo si existe una enfermedad o si los cuarenta se considera la edad justa para ser mamá.

En este sentido, la médica Stella Lancuba, especialista en fertilidad y directora de Cimer, explica: “El cincuenta por ciento de los tratamientos de fertilización tiene lugar en mujeres de más de 35 años. Este dato es un indicador de la postergación de la maternidad como una realidad sociocultural. Existen varios condicionantes del logro de manera efectiva y en el menor tiempo posible: el embarazo se demora reflejando un proceso de envejecimiento imperceptible del ovario. Si bien la expectativa de vida de la mujer aumentó, no sucedió lo mismo con los óvulos”.

Frente a esta realidad surge la pregunta: “¿Se puede prevenir el desgaste?”. Lancuba contesta: “Sí, mediante la maternidad a los 30 o con la conservación de los propios óvulos antes de los 37 mediante la vitrificación. Esta técnica permite su preservación conservando el potencial fértil a futuro. Los óvulos pueden conservarse prácticamente intactos a una temperatura de 198ºC por largo tiempo. También es útil para resguardar el potencial reproductivo en mujeres en riesgo de menopausia precoz o de manera preventiva ante la realización de una cirugía”.

Patriarcado, represión sexual y partos dolorosos





Las mujeres llevamos varios siglos de historia sumidas en la represión sexual. Esto significa que hemos considerado al cuerpo como bajo e impúdico, a las pulsiones sexuales malignas y a la totalidad de las sensaciones corporales, indeseables. ¿En qué momento aprendemos que no hay lugar para el cuerpo ni el placer? En el mismísimo momento del nacimiento. Segundos después de nacer, ya dejamos de ser tocados. Perdemos el contacto que era continuo en el paraíso uterino. Nacemos de madres reprimidas por generaciones y generaciones de mujeres aún más reprimidas, rígidas, congeladas, duras, paralizadas y temerosas de acariciar. Entonces el instinto materno se deteriora, se pierde, se desdibuja.

En este contexto, las mujeres con siglos de Patriarcado encima, alejadas de nuestra sintonía interior, no queremos parir. Es lógico, ya que nuestros úteros están rígidos y así duelen. Nuestro vientre está acorazado y nuestros brazos se defienden. No hemos sido abrazadas ni acunadas por nuestras madres, porque ellas no han sido acunadas por nuestras abuelas y así por generaciones y generaciones de mujeres que han perdido todo vestigio de blandura femenina. Por eso cuando llega el momento de parir nos duele el cuerpo entero por la inflexibilidad, el sometimiento, la falta de ritmo y de caricias. Odiamos desde tiempos remotos nuestro cuerpo que sangra, que cambia, que ovula, que se mancha y que es inmanejable.

Es importante tener en cuenta que además del sometimiento y la represión sexual histórica, las mujeres parimos en cautiverio. Desde hace un siglo -a medida que las mujeres hemos ingresado en el mercado de trabajo, en las universidades y en todos los circuitos de intercambio público- hemos cedido el último bastión del poder femenino: el parto. Ya no nos queda ni ese pequeño rincón de sabiduría ancestral femenina. Se acabó. No hay más escena de parto. Ahora hay tecnología. Máquinas. Hombres. Tiempos programados. Drogas. Pinchaduras. Ataduras. Rasurados. Torturas. Silencio. Amenazas. Resultados. Miradas invasivas. Y miedo, claro. Vuelve a aparecer el miedo en el único refugio que durante siglos permaneció restringido a los varones. Resulta que hasta esa cueva íntima, hemos abandonado. Haber entregado los partos fue como vender el alma femenina al diablo. Ahora nos toca a las mujeres hacer algo al respecto, si nos interesa recuperar el placer orgásmico de los partos y si asumimos el poder que podemos desplegar en la medida que los partos vuelvan a ser nuestros.

Laura Gutman.