La justicia penal no visibiliza a la violencia de género
| 2.12.2010

Una investigación de la Defensoría de la Nación sobre la forma en que el sistema penal trata a las víctimas de violencia de género mostró que ese fuero tiene hacia las mujeres una mirada discriminatoria similar a la del resto de la sociedad. El prejuzgamiento en base a estereotipos sexistas, la revictimización, y la falta de seriedad en el tratamiento de las pruebas son parte de estas causas en las que muchas víctimas no son escuchadas y buena parte de los victimarios reciben excesiva consideración.

Por Sandra Chaher

'Se sigue viendo al hombre como el propietario proveedor de la mujer y los hijos, a los que puede usar, abusar y destruir. Esto subyace en toda la sociedad, sino este tipo de sentencias serían impensables' señaló Stella Maris Martínez –titular de la Defensoría de la Nación- durante la presentación, la pasada semana, de la investigación Discriminación de género en las decisiones judiciales: Justicia penal y violencia de género, realizada por un numeroso equipo de mujeres y varones que integran la Defensoría.

La importancia de la investigación estuvo avalada por la presencia de un numeroso panel de expertas y autoridades en el tema: las dos juezas mujeres que integran la Corte Suprema de Justicia –Carmen Argibay y Elena Highton-, la legisladora por la Ciudad Diana Maffia, y Susana Chiarotti –Directora del Instituto de Género, Derecho y Desarrollo INSGENAR-.

La presentación de Stella Maris Martínez se inició con un análisis de cómo los medios tratan los temas de violencia de género, para concluir que la mirada androcéntrica que los caracteriza también es parte de la forma en que el sistema penal aborda el procesamiento de las causas, sin investigar en la vida privada y considerando delito sólo a aquellos que suceden en la vida pública y perpetrados por extraños. Sin embargo, el mayor lugar de inseguridad para las mujeres no es la calle sino su propia casa, donde la justicia se resiste a intervenir y los medios a relevar.

Discriminación, prejuzgamiento y mala praxis

La investigación -basada en el análisis de causas, resoluciones judiciales, sentencias y expediente iniciados en la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema- dio como resultado: falta de seriedad en las investigaciones sobre hechos de violencia de género; prejuicios y estereotipos de género presentes en la valoración de las pruebas recolectadas; y frecuente vulneración de los derechos de las víctimas durante la tramitación del proceso.

Estas falencias son consecuencia de malas prácticas, y no de ausencia de normas que permitan un buen trabajo. Se señala en el informe: 'Pese a los avances obtenidos en la consagración normativa del derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, los operadores jurídicos aún no reconocen en forma debida que la violencia de género es una vulneración específica de los derechos humanos de las mujeres, a pesar de la magnitud y gravedad del problema'.

En relación a la reticencia del sistema penal para procesar las denuncias de violencia de género, Martínez mencionó el caso del sobreseimiento de un joven acusado de haber violado a su hermana de 13 años por la madre de ambos. Los fundamentos del sobreseimiento se refirieron a la necesidad de evitar la revictimización de la niña y las consecuencias que el proceso penal generaría 'en el disfuncional vínculo familiar'. En otros casos, se dictó el sobreseimiento del acusado alegando que la víctima no había probado ciertos extremos de su denuncia, cuando la investigación debía haber sido hecha por el sistema penal y no trasladar la responsabilidad de la misma a la víctima.

Ahora bien, cuando sí había pruebas suficientes en el expediente, la investigación detectó falta de exhaustividad para valorarlas. Uno de los casos fue el de un abuso sexual y lesiones, cometido por la ex pareja, en el que el Tribunal concluyó que no estaba probado si el acusado obligó a la mujer a desvestirse o si ella lo hizo voluntariamente, ya que no había testigos. De esta forma, se señala en la investigación, 'perdieron valor otras pruebas que, consideradas de modo integral, llevaban a una conclusión contraria; por ejemplo, las lesiones acreditadas de la víctima, el testimonio de testigos que apoyaban la versión de la denunciante, el historial de violencia previa y el hecho de que ella quería concluir con esa relación conflictiva'.

Y en otros casos, directamente no fueron tenidas en cuenta las pruebas de las víctimas. Fue el caso de la muerte de una joven por un golpe en la cabeza, en que el cuerpo estaba lleno de moretones, a medio vestir y con la ropa interior destrozada. Sin embargo, el tribunal 'creyó' la explicación ofrecida por el acusado, según el cual, para defenderse, le dio a la mujer un par de cachetadas y la empujó, y al caer se golpeó la cabeza. El Tribunal decidió no investigar.

Estereotipos sexistas

Se señala en la investigación que en la mayoría de los casos en los que aparecieron problemas con la valoración de la prueba, se debió a los estereotipos sexistas con los que se manejan los integrantes del Poder Judicial.

Estos estereotipos oscilaron entre no creer a las víctimas (mujer mendaz, instrumental o fabuladora), y por otro lado, castigarlas por apartarse del rol social asignado (mujer honesta y co-responsable), o de lo que se espera de una víctima 'real' de violencia de género.

Las mujeres mendaces serían las que mienten cuando describen una situación de abuso o violencia; las fabuladoras exagerarían los hechos; y las instrumentales crearían falsas denuncias para obtener algún beneficio. En relación al estereotipo de mujer honesta, el sistema penal investigó el pasado de muchas víctimas para detectar si las conductas sexuales previas al incidente denunciado ameritaban la protección de una 'mujer honesta'. Otra forma de responsabilizar a las mujeres fue considerar a las agresiones como parte de un conflicto de pareja en el que la mujer tuvo responsabilidad.

La investigación detectó por último situaciones de maltrato institucional hacia la víctima e inversión de la carga de la prueba. Esto sucedió, por ejemplo, con mujeres y niñas sometidas a análisis intrusivos sobre cuestiones que no formaban parte del hecho investigado. Por ejemplo, una niña a la que se le hizo una revisión vaginal cuando ella había denunciado ser abusada por vía anal; o el sometimiento a un careo con el acusado a una mujer que denunció una violación, y que además había solicitado no declarar en su presencia.

Como conclusión, se señala en el informe que 'tanto el derecho penal como la justicia penal otorgan a las mujeres víctimas de violencia de género un tratamiento distinto al que brindan a otras víctimas. Este trato diferenciado implica una discriminación, que asegura la impunidad de estos crímenes y propende a su perpetuación'. Y se destaca la importancia del compromiso de toda la sociedad, 'porque una sociedad que permite o tolera que las mujeres, por el solo hecho de ser mujeres, puedan ser golpeadas, humilladas, violadas, asesinadas o maltratadas de cualquier forma, es una sociedad que discrimina. Y dejar de vivir en una sociedad que discrimina, es responsabilidad de todos'.


fuente: artemisa noticias

1º de diciembre DIA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL SIDA

Vi(h)viendo con violencia
| 30.11.2010

Casi 8 de cada 10 mujeres viviendo con VIH encuestadas padecieron o padecen alguna forma de violencia. La violencia contra las mujeres aumenta su vulnerabilidad al VIH, y a su vez el VIH/sida es un factor de riesgo para que las mujeres sufran violencia. Así lo comprobó una nueva investigación regional que presentó la semana pasada la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer –FEIM, como parte de las acciones de la Campaña por los 16 Días de activismo contra la violencia de género.

El 32,8 por ciento fue abusada sexualmente en la infancia, la mayoría de ellas ‐69,5% ‐ después sufrió otras formas de violencia. El 36,3 por ciento de las mujeres viviendo con VIH fue violada o sufrió violencia sexual y en más de la mitad de los casos los agresores eran familiares o de su entorno.

Éstas son algunas de las evidencias que reveló la investigación coordinada por FEIM y llevada adelante junto a las organizaciones Gestos (Brasil), Educación Popular y Salud‐ EPES (Chile) y Mujer y Salud‐ MySU (Uruguay)‐, con el apoyo del Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer – UNIFEM.

La publicación presenta a su vez veinte recomendaciones para que los gobiernos lleven a la acción, que fueron elaboradas a partir del análisis de las encuestas y entrevistas a mujeres que viven con VIH y el relevamiento de leyes, estadísticas, investigaciones y políticas existentes en los cuatro países.

Entre ellas se destaca, la necesidad de implementar un registro nacional unificado y sistemático de violencia contra las mujeres; desarrollar estrategias de prevención y promoción dirigidas especialmente a mujeres jóvenes en situación de pobreza; ampliar en la vigilancia epidemiológica del VIH/sida; integrar los servicios de prevención, prueba y consejería del VIH/sida a los servicios de asistencia a mujeres en situación de violencia e incluir en los servicios de consejería previos y posterior al examen de VIH, herramientas para la detección de situaciones de violencia y su derivación para atención de esta situación, entre otros.

Lipodistrofia: las huellas del estigma
Red Bonaerense de Personas viviendo con VIH/Sida | 29.11.2010

'Aprendí a vivir con el virus, ahora tengo que aprender a vivir con este cuerpo que las pastillas me dejan', dice una de mujeres que viven con VIH y con lipodistrofia, una enfermedad que es causada por algunos antirretrovirales, y que técnicamente implica un trastorno en la distribución de grasa en el cuerpo. Una muestra fotográfica busca mostrar cómo afecta los cuerpos esta enfermedad.

Pechos y abdómenes prominentes, pómulos hundidos, piernas y brazos consumidos, son la moneda de cambio que ofrecen algunas de esas drogas por salvar la vida. Signo delator, es uno de los efectos secundarios más temidos por las personas que viven con VIH y un importante obstáculo para lograr la adhesión al tratamiento, dada la violencia y discriminación ante las huellas reconocibles de la enfermedad en el cuerpo.

Sin embargo, a pesar de que las marcas en los cuerpos son claramente visibles, el tema está fuera de la agenda pública. Es en este sentido que la Red Bonaerense de Personas viviendo con VIH, junto a ONUSIDA, decidió hacer foco en la lipodistrofia y organizar una muestra de fotografías. La muestra se puede visitar a partir de hoy y hasta el 10 de diciembre de 10 a 17hs, en el Salón de los Escudos del Senado de la Provincia de Buenos Aires (Calle 51 entre 7 y 8), en la ciudad de La Plata.

La exposición está compuesta por dos series de imágenes de las fotógrafas Andrea Mariño y Roxana Troisi, acompañadas por testimonios de las personas retratadas, que señalan las dificultades de vivir con el virus y lipodistrofia, y reclaman respuestas a sus complicaciones de salud, de estigma y discriminación.

'Con la lipodistrofia facial siempre parezco enferma, por más que esté bien y que mi carga viral sea indetectable. Mi sueño es volver a tener los cachetes que tenía hace 5 años', cuenta unas de las mujeres retratadas para la muestra. Cuerpos que se presentan como documento incuestionable, en los que la supervivencia fue una larga batalla.

La existencia de terapias antirretrovirales eficaces así como una política para su distribución gratuita, han marcado un antes y un después en la esperanza y calidad de vida de las personas que viven con VIH. Para quienes tienen acceso a la medicación, el VIH pasó de ser la enfermedad mortal de los años 80, a una infección crónica. Los beneficios de esas terapias antirretrovirales son indiscutibles, sin embargo presentan nuevos retos y desafíos.

La Red Bonaerense de Personas Viviendo con VIH/Sida afirma que la falta de reconocimiento de la lipodistrofia como un problema, o su minimización como un 'mal menor', implica un obstáculo para alcanzar adhesión al tratamiento de algunas personas que viven con el virus. A su vez, quienes logran continuar con la medicación ven cómo se agravan los síntomas progresivamente, reforzando las huellas reconocibles de la enfermedad en sus cuerpos. 'Lipodistrofia: las huellas del estigma' expone esta realidad que reclama respuestas para mejorar la calidad de vida de las personas que viven el virus y el pleno respeto de sus derechos.

Artemisa Noticias
MICHEL ODENT




A lo largo de los años he llegado a la conclusión de que las hemorragias de postparto están casi siempre relacionadas con la interferencia inadecuada.


La hemorragia de postparto sería extremadamente rara si se entendieran y respetaran un pequeño número de reglas simples. Además, estoy tan convencido de la importancia de estas reglas simples, que he acordado en dos ocasiones atender un parto domiciliario aunque en cada caso estaba al tanto de que el parto anterior de la mujer había acabado con una extracción manual de la placenta y una transfusión de sangre. Aprovecho esta oportunidad para resumir mi propia actitud durante la tercera fase del parto con el fin de enfatizar las diferencias entre mi experiencia y la manipulación “expectante” o denominada “fisiológica” empleado en los estudios aleatorios.4

En primer lugar, es importante crear las condiciones para el “reflejo de expulsión fetal” (reflejo de la eyección del feto), que son unas series cortas de contracciones involuntarios sin apenas posibilidad de movimientos voluntarios.5 Esto significa que se ha logrado respetar la necesidad de privacidad y de seguridad. La posibilidad de que el reflejo de expulsión fetal ocurra cuando no haya alguien presente aparte de una matrona experimentada, maternal, silenciosa y discreta sentada en un rincón tejiendo, por ejemplo (tejiendo o realizando una tarea repetitiva que la ayude a mantener su propio nivel de adrenalina lo más bajo posible).6

Cuando las condiciones son fisiológicas, la mayoría de mujeres tienden a estar erguidas en el mismo momento del nacimiento (probablemente eso es el efecto de un pico transitorio de adrenalina).7 Podrán estar de rodillas o de pie o apoyándose en algo. Se tardan solamente unos segundos para oir y ver que el bebé está en buena forma, después de un parto no-medicalizado. Entonces, en la mayoría de los casos, mi primera preocupación es calentar la habitación.

En el hospital francés donde trabajaba, bastaba con tirar de un hilo para encender las lámparas de calefacción. En el caso de un parto domiciliario planificado, en lugar de una lista escrita, me concentro en la necesidad de un calentador portable que pueda enchufarse en cualquier lugar y en cualquier momento (incluyendo los detalles prácticos tales como la necesidad de una extensión). Una vez esté encendido el calentador, es posible calentar mantas o toallas en unos segundos y, si es necesario, cubrir los cuerpos de la madre y el bebé. Durante la hora que sigue al nacimiento rara vez se quejan las mujeres de que haga demasiado calor. Si la madre está temblando, no es fisiológico: significa que el lugar no está lo suficientemente cálido.

A partir de ese momento, mi principal preocupación es que a la madre no se le distraiga ni se sienta observada. Quiero asegurarme de que se sienta libre de sostener su bebé, de mirarle los ojos y de olerle. Es más fácil evitar interrupciones si se mantiene la luz tenue y el teléfono descolgado. A menudo indico al padre del bebé (o cualquier otra persona que esté presente) que entren a otra habitación para explicar que esta primera interacción entre la madre y el bebé no ocurrirá de nuevo y no debería interrumpirse. Muchos hombres tienden a romper el ambiente sagrado que -en el mejor de los casos- sigue un parto ininterrumpido.

Durante la hora que sigue al nacimiento, permanezco lo más callado posible y discreto. Bien me siento en un rincón detrás de la madre y el bebé bien desaparezco si hay una doula experimentada presente que ha tenido una experiencia personal de esta situación.

Muchas madres ya no están cómodas en una posición erguida minutos después del nacimiento. Lo más probable es que sea el momento en que el nivel de adrenalina está disminuyendo y la madre siente las contracciones asociadas con la separación de la placenta. Entonces el asistente al parto quizás tendrá que sostener el bebé durante unos segundos para que la mamá encuentre una posición cómoda, casi siempre tumbándose de lado. A partir de allí ya no hay excusa para interferir en la interacción entre la mamá y el bebé.

Durante una hora no me acerco al cordón y placenta. El pinzamiento y corte del cordón antes de la expulsión de la placenta es una distracción peligrosa. Sugerirle a la madre otra postura es otra distracción innecesaria. Su posición es consecuencia de su nivel de adrenalina. Cuando el nivel de adrenalina esté bajo y la madre sienta la necesidad de tumbarse, sería cruel y no-fisiológico sugerir una postura erguida.

Solamente en el caso de que haya pasado una hora después del parto -si la placenta aún no ha sido expulsada- me atrevo a molestar a la madre con el fin de comprobar que la placenta esté al menos separada del útero.
Con la madre tumbada de espaldas aprieto la pared abdominal justo encima del hueso púbico con las yemas de mis dedos: si el cordón no se mueve, significa que la placenta está separada. En la práctica, la placenta siempre se expulsa o se separa una hora después del parto y el sangrado es mínimo, si la tercera fase no ha sido “manipulada”. Nunca he tenido que inyectar una droga uterotónica para controlar el sangrado.

Semejante actitud, basada primero en observación clínica, debe estar asociada con consideraciones fisiológicas. Una expulsión fácil de la placenta con una pérdida moderada de sangre implica que, inmediatamente después del nacimiento del bebé, ha sido liberada una oleada de oxitocina. Es de conocimiento común que la liberación de oxitocina depende en gran medida de los factores ambientales. Puede inhibirse con la adrenalina.

Esto es más que conocimiento empírico. Un equipo de Sapporo (Japón) ha estudiado extensamente los niveles de adrenalina durante las diferentes fases del parto mediante un método no-invasivo8 (grabando con un parche y analizando los patrones de microvibración cutánea de la palma de la mano) y confirmó los descubrimientos de un estudio previo en el que se midieron los niveles de adrenalina mediante cateterización urinaria9. El equipo japonés demostró claramente que las hemorragias de postpartum están asociadas con altos niveles de adrenalina.

La liberación de oxitocina también puede inhibirse con la actividad del neocortex. Después de un nacimiento en condiciones fisiológicas, la madre aún está en un estado especial de conciencia, como si estuviera `en otro planeta´. Su neocortex está más o menos descansando. El consejo es: ‘¡No despiertas a la madre!’10. Otra oportunidad para referirse a la privacidad y silencio.

Para leer el texto completo entra en: http://www.holistika.net/

NUEVO LIBRO DE LAURA GUTMAN


La familia ilustrada
Laura Gutman y Micaël
(Edición argentina)


Sonrisas, alivio y complicidad

Sobre todo aquello que nos pasa a los adultos cuando tenemos hijos, creo que no tengo mucho más para decir. Sin embargo, hay alguien que dice mucho, mucho más, con la ayuda de dos lenguajes extraordinarios: el arte y el humor. La magnífica expresión “una imagen vale más que mil palabras” se convierte en una apreciación justa cuando el lenguaje escrito ya es redundante y reiterativo.

El presente libro es el primero que realizo en colaboración con otra persona. Esa persona es Micaël, artista plástico y humorista. Mi idea original era ilustrar algunos de mis conceptos teóricos, pero a medida que fuimos trabajando juntos, aparecieron nuevos pensamientos en forma de arte que incluían ironía, calidez, ternura, gracias al ocurrente y comprometido aporte creativo. Tal vez le interese al lector una curiosidad: Micaël vive en Paris y yo vivo en Buenos Aires. Durante dos años tuvimos nuestros “encuentros de trabajo semanales” pautando previamente fecha y hora, y llegando a nuestras citas puntualmente a través de “skype”. Con cámaras encendidas, dibujos escaneados, textos impresos y entusiastas conversaciones, fuimos intercambiando sensaciones, decidiendo si las propuestas “funcionaban” o no, si eran universalmente comprensibles, si los mensajes eran amables o por el contrario demasiado irreverentes, discutíamos hasta dónde convenía provocar, qué lugares sacralizados nos atrevíamos a traspasar, qué frase podía llegar a ofender o cuál era el límite entre el humor negro y el humor soportable. Poco a poco, con 11.000 km de distancia reales pero con un ritmo de trabajo constante que nos mantenía unidos en un pulso sincronizado y exigente, el libro se fue transformando en esta joya que ofrecemos hoy: un festival de obras de arte que retratan el punto de vista del alma infantil. Digo “joya” porque no es fácil encontrar algo así.

La historia del pensamiento la escribimos los adultos, y el arte que perdura a través del tiempo también. Con lo cual el punto de vista del niño suele permanecer encubierto, ya sea porque las voces infantiles las festejamos o las despreciamos dentro de casa -es decir, no hacen parte de la historia oficial- o porque ese niño que hemos sido, lo llevamos escondido entre otros recuerdos dolorosos, innombrables o simplemente olvidados. Sin embargo, las grandes verdades y los renombrados postulados filosóficos están basados en el modo en que los seres humanos hemos percibido el mundo que nos rodeaba cuando fuimos niños, y por las palabras utilizadas en ese entonces por los adultos para nombrar aquello que nos sucedía. Quiero decir que nuestras percepciones y nuestras ideas, nuestra moral y nuestras creencias dependen de nuestra niñez. La real, la olvidada, la nombrada, la tergiversada, la añorada, la inventada.

Llamativamente, no abunda ni literatura ni arte que refleje la temática de las vivencias de la infancia. Este libro pretende devolvernos esa deuda pendiente, transcribiendo la realidad de nuestra “criatura interna” juntando el pensamiento, el arte y el humor. El propósito también está en acortar la distancia entre el entramado afectivo organizado durante los primeros años, y la identidad con la que nos presentamos, ya que aquellas vivencias mueven los hilos de nuestras conductas actuales. Además, reconoceremos la implicancia de nuestras propias historias en relación a las vivencias de quienes son niños hoy. Para ello el humor -en particular- opera como un excelente vehículo, porque nos obliga a bajar las resistencias y conecta con ese “lugar” delicado, íntimo y contradictorio que es el de las emociones no nombradas.

Por último, quiero agregar que es un honor para mí, que el arte y el humor expresados con un talento singular, se hayan combinado con ciertos pensamientos que he escrito y ordenado; y que el resultado haya sido este pequeño tesoro. Mi deseo es que sea leído y deleitado como un puñado de semillas de esperanza, que traen consigo sonrisas, alivio y complicidad.

Laura Gutman



Indice

1-Mitos, fantasías y verdades sobre los partos occidentales
El hechizo del embarazo. La medicina en medio de los partos. Infantilización de las mujeres. Fantasías sobre el parto en casa. El rol de las doulas. El rol de las parteras. El problema de las inducciones. El problema de las cesáreas. El problema de los bebes prematuros.

2-La vuelta a casa

El bebe, ese desconocido. Las rutinas dadas vuelta. La soledad entre cuatro paredes. Los depredadores emocionales. Las exigencias hacia el varón. Crisis matrimoniales. Las abuelas con complican. Las abuelas que ayudan. El rol de las empleadas domésticas y las niñeras.

3-Lactancia

Los pechos no responden a nuestras órdenes: Los cambios corporales. Pensar que creíamos que todo volvería a la normalidad después del parto. La eternidad de las horas de lactancia. Lactancia y upa. Lactancia y envidia. Lactancia y varones. Lactancia y opiniones externas. La pelea contra el bebe. ¿Por qué debería comer si la teta es tan rica?

4-Toda madre es invisible para la sociedad
¿Cómo encajamos la maternidad en este “ser mujer”? Entre dos culturas. El puerperio existe pero nadie lo ve. La soledad. Olvidarnos del puerperio. Ya no soy inteligente.

5-El bebe real, ese que demanda, llora, exige y no duerme
Las necesidades de los bebes de carne y hueso. Ese ser tan diferente. Las necesidades propias versus las del bebe. Quien gana la batalla. El tiempo como el bien más precisado. Guerras, guerras, y más guerras. Confesiones de mujeres desesperadas.

6-Desde el punto de vista del bebe
Ser bebe en el mundo de hoy. Ser bebe en la ciudad. Ser bebe en casa entre mamá y papá y algún hermano que también necesita ser atendido. Los grandes creen que no entiendo. Estoy solo. Quiero que venga mi mamá. Mi mamá no entiende nada. Mi papá, menos.

7-La noche
No quiere dormir solo. La noche es larga. Yo soy la única en este mundo que no duerme. Este chico no es normal. Es mi culpa por ser floja. Necesita límites, urgente. Al borde del divorcio. La cama es chica. Hagamos un camping en el living. Que nadie se entere.

8-El pan nuestro de cada día
El absurdo intento de darle de comer a los bebes. La mamadera, ese invento occidental. Comer en restaurants con niños pequeños. La comida basura. Cocinar o no cocinar, that is the question. El soborno a través del azúcar. La mesa familiar: caos, desorden y desencuentro.

9-El padre moderno, qué moderno que es
Los padres en las salas de parto ¿sirven? El rol del varón. En lugar de la tribu hay un solo padre. Padres maduros o inmaduros. Padres inmaduros después del divorcio. Los padres en la visita al pediatra. Hablar de emociones entre varones.

10-Enfermarse, a veces está bueno
La enfermedad como momento sabático. La enfermedad que permite pedir presencia. La enfermedad saludable. La ternura que trae la enfermedad. La alimentación tóxica. Para qué nos enfermamos. Recogimiento.

11-Los tuyos, los míos, los nuestros
Familias modernísimas. Cuando una familia ensamblada viaja. Hermanos, padrastros, madrastras y hermanastros. Los ex cónyuges. Amar a unos y otros. La vitalidad.

12-La escuela
La escuela como salvación. ¿Nos importa el bienestar de los niños en la escuela? El agotamiento de los niños. Sobre- adaptación. Actividades extra escolares. ¿La escuela actual sirve para algo? ¿Qué aprenden los niños? ¿Qué aprenden los maestros? El analfabetismo emocional.

13-Los psicoterapeutas infantiles
La opinión profesional. Me dice que le ponga límites. Me dice que tiene que dormir solo. Con toda la terapia que tengo encima, nunca imaginé esto. Psicopedagogas, fonoaudiólogas, estimuladoras, maestras particulares, nutricionistas, y profesoras de natación: una orquesta para lograr que nuestro hijito sea feliz.

14-Adicciones tempranas
La televisión. La computadora. El I pod. Los mensajes de texto. La comida de mala calidad. El alcohol. Drogas baratas. Pertenecer para existir.

15-Historias no convencionales
Familias vegetarianas. Padres artistas. Los padres extranjeros. Las parejas mixtas (razas, religiones, culturas). Padres separados. Familias mono-parentales. Padres o madres homosexuales. Fertilizaciones asistidas.

16-Historias violentas
Violencia conyugal. Divorcios controvertidos. La pelea por los hijos. Niños en medio de escenas peligrosas. La inseguridad desde el punto de vista de los niños. La jungla urbana.

17-Hijos adolescentes
El cuerpo que no encaja. La necesidad de separarse de los padres. La vocación. Los primeros amores. La rabia. La necesidad de autonomía. El cambio que duele.

18-Un mundo ideal
La tribu. Varias mujeres para muchos niños. En armonía con la naturaleza. Las noches comunitarias. La ecología. Comer sano. El ritmo natural femenino. Por un mundo más amable.

Primer Plenario de Mujeres de la CTA CAPITAL




SECRETARÍA DE GÉNERO CTA CAPITAL CONVOCA

AL 1º PLENARIO DE MUJERES

EL DÍA 4 DE DICIEMBRE DE 10 A 17HS.

Memoria y balance Secretaria de Género CTA Capital. Grupos de debate y reflexión.

Modalidad: talleres. Género, Salud Sexual, Reproductiva y Derecho al Aborto, Género y Derechos Sociales, Género y organizaciones

Se entregarán materiales y certificados de asistencia.

Proyección de material audiovisual.

Brindis de cierre.

SABADO 4 DE DICIEMBRE A LAS 10HS

EN CTA CAPITAL.

INDEPENDENCIA 766

LAS ESPERAMOS

POR CADA MUJER... HAY UN HOMBRE

Por cada mujer que está cansada

de actuar con debilidad

aunque se sabe fuerte,

hay un hombre que está cansado

de parecer fuerte,

cuando se siente vulnerable.

Por cada mujer que está cansada

de actuar como una tonta,

hay un hombre que esta agobiado

por la exigencia constante de saberlo todo.

Por cada mujer que está cansada

de ser calificada

como un “hembra emocional”

hay un hombre a quien se le ha negado

el derecho a llorar y a ser delicado.

Por cada mujer que está catalogada

como poco femenina cuando compite,

hay un hombre para quien la competencia

es la única forma de demostrar

que es masculino.

Por cada mujer que está cansada

de ser un objeto sexual,

hay un hombre preocupado

por su potencia sexual.

Por cada mujer que se siente

atada por sus hijos,

hay un hombre a quien se le ha negado

el placer de la paternidad.

Por cada mujer que no ha tenido acceso

a un trabajo satisfactorio y un salario justo,

hay un hombre que debe asumir

todas las responsabilidades económicas de otro ser humano.

Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil,

hay un hombre que no aprendió

los placeres del arte de cocinar.

Por cada mujer que da un paso

hacia su propia liberación,

hay un hombre que descubre

que el camino hacia la libertad

se ha hecho un poco más fácil.

25 de noviembre, NO MÁS VIOLENCIA!!!




En el Día Internacional de la NO VIOLENCIA hacia la mujer MAMÁ SOL celebra junto a otras organizaciones sus primeros 6 años de Vida!!!, Agradecemos a cada persona que desde su lugar aportó a nuestra organización.... MAMÁ SOL un espacio de contención y asesoramiento legal y psicológico para mujeres-madres SOLAS no por elección.
EL ABANDONO es una de las formas NO VISIBLES de violencia,por eso nos sumamos a la SECRETARÍA DE GÉNERO CTA CAPITAL este jueves 25 de noviembre a partir de las 16 hs, con la siguiente convocatoria:
25 de Noviembre:
Día Internacional de Lucha por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres
EL JUEVES 25 DE NOVIEMBRE A LAS 16 HS. UN CONJUNTO DE ORGANIZACIONES VAMOS AL CONGRESO PORQUE
  • LA PENALIZACIÓN DEL ABORTO TAMBIÉN ES VIOLENCIA SOBRE LAS MUJERES
Es urgente, es nuentro derecho que se trate en el CONGRESO el proyecto de ley SOBRE INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO presentado por La Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que evitaría la muerte de cientos de mujeres cada año a causa de abortos clandestinos.
  • VERBAL, SEXUAL, INSTITUCIONAL O LABORAL ES VIOLENCIA IGUAL
La mayoría de las lesiones, de los derechos de las mujeres y de las situaciones de discriminación y abuso de las que son objeto se deben en forma específica a su condición de mujer. Esto es la consecuencia de una organización social estructurada en relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y varones. Estos patrones socieles y culturales legitiman actos violentos contra las mujeres. En todas sus formas la violencia hacia las mujeres atenta contra la libertad, los derechos humanos, y provoca daños, sufrimiento o muerte en cada mujer que la padece. Violencia física-violencia psicológica o emocional-violencia sexual-violencia económica-violencia laboral-violencia mediática-violencia institucional-
  • El silencio, el aislamiento y la soledad cosntribuyen a perpetuar las situaciones de violencia





  • Por eso desde la CTA proponemos
ENCUENTRO, DEBATE, ORGANIZACIÓN Y LUCHA
PARA DECIR BASTA A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES
Secretaría de Género e Igualdad de Oportunidades CTA CAPITAL La CTA Concentra en Entre Ríos e Hipólito Yrigoyen

Mujeres realizarán un silbatazo en repudio a los abusos sexuales

Publicado el: 12/11/2010 | Durante los sábados 13,20 y 27 de este mes, ciento de mujeres recorrerán las calles del microcentro y harán sonar los silbatos en repudio a los casos de impunidad por abusos sexuales que sufren las mujeres y a la falta de respuesta por parte del Estado.

Las organizadoras de “La casa de las mujeres” comentaron que se concentran por la mañana en la Peatonal Muñecas. Estas manifestantes expresan que no se callarán sobre la realidad que viven cientos de mujeres. Señalaron que el silencio aparece como un gran enemigo que se impone y que por eso hay que revertir, que de cada diez abusos, nueve no son denunciados.

El silencio es reforzado por el Estado, porque cuando una mujer se anima a denunciar es humillada, puesta en el banquillo de acusada. Esto construye un manto de impunidad, que ampara a los abusadores”, señalaron desde la Casa de las Mujeres.

Durante la protesta que se hará sentir se exigirá la “ley de emergencia nacional en violencia sexual”, que prevé, entre otras cosas, la aprobación de protocolos de atención sanitaria a victimas de violación que incluyan información y provisión obligatoria de anticoncepción de emergencia (píldora del día después), exámenes y tratamientos de HIV y hepatitis, y atención psicológica continua gratuita.

Video PARTO RESPETADO, TENEMOS DERECHO!!


Ley Nacional 25.929, de Derechos en el Nacimiento, vigente desde noviembre del 2004 en toda la República Argentina, en instituciones públicas y privadas:

La mujer tiene derecho a : parir acompañada, a que no le aceleren el parto con oxitocina o rotura artificial de la bolsa, tiene derecho a que no le acuesten y a elegir la postura para parir, a que no le corten el cordón umbilical hasta que no haya dejado de latir, a que no la separen de su bebé después de nacer.

TENEMOS DERECHOS, HACELOS VALER!
Gracias por difundir este mensaje!
Tod@s l@s que promovemos un parto humanizado...



EL DESGASTADO ROTULO DE LA INFERIORIDAD

Violencia y discriminación: Ejes para reivindicar los plenos derechos de las mujeres

08/11/2010 01:06 AM | La historia y la cotidianeidad han demarcado a lo largo de los tiempos, casi como una lógica sectaria, aquellos lugares y espacios sociales conferidos, bajo el velo de la normalidad, a una supuesta plena realización de las cualidades de géneros que ostenta la humanidad. En este contexto, uno de los principales actores comunitarios dista de una expresión absoluta en sus derechos silenciados por el impune rótulo del simple carácter de inferioridad. Allí, la mujer, sujeto de perpetuidad de la especie, pese a reivindicar bastas banderas de justos reclamos, aún transita con la carga de visibilizar una voz de lucha, cuyo anonimato es también parte de la historia añeja.
Esto último se ve reflejado en la masividad de convocatoria que puede apreciarse en los Encuentros Nacionales de Mujeres que se realizan año tras año en diversas localidades del país con el objeto de debatir, discutir, compartir experiencias y reflexiones para generar iniciativas atinentes a exaltar y defender sus derechos. Al reciente Encuentro realizado en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, asistieron más de 30 mil féminas de todo el país, entre las que se encontraban 300 mujeres de Tucumán de distintos sectores sociales, con problemáticas particulares, divergentes posicionamientos ideológicos o políticos que se avocaron a participar de talleres donde se abordaron tópicos referentes a la trata de personas, violencia de género y sexual, aborto, convivencia familiar, salud, educación, trabajo, sindicalismo, desocupación. Aspectos que se enlazan en tendencias discriminatorias paralizándolas y aislándolas, por ello la necesidad de organizarse para transformar estas condiciones injustas en voces y brazos solidarios.

Roles y labores prefijados

"Objetivamente existe la opresión que se encuentra ligada con los orígenes mismos de la sociedad humana. Nosotras no inventamos a la discriminación, esta existe históricamente, no se debió a una cuestión natural sino a una determinación social que ha costado sangre, guerras, luchas de clases eternas", describió a EL SIGLO, Vicky Disatnik, referente de la Casa de las Mujeres Norma Nassif (organización asentada en nuestra provincia) como forma de patentar la génesis en el proceso de sometimiento al que se encuentra adosado este género.
En este sentido, esgrimió que a partir de la división de clases sociales "se dio un lugar especifico a la mujer y al hombre, los roles y tareas que fueron asignadas a la mujer pertenecen a un ámbito privado, dedicado centralmente a la crianza de los hijos y al trabajo doméstico, lo que en realidad esconde una superexplotación que se la considera como algo normal", explicó, pues sostuvo que a estas labores 'familiares' se le agregan, en la actualidad, el desempeño que ejecutan en otras áreas o actividades. Situación que le permite asegurar a Disatnik que "hemos avanzado enormemente en el ámbito de lo público. Sin embargo, el mundo de lo privado sigue estando principalmente en manos de mujeres. Todo lo relacionado con la responsabilidad en la atención de la familia es un capital exclusivo de las mujeres. No nos resulta fácil acceder al ambiente de lo público manteniendo la esencia del entorno privado".
Asimismo, recalcó que las posturas discriminatorias se sustentan en factores tales como la pobreza, la franja etaria (siendo las jóvenes el núcleo más propenso a sufrir distintos tipos de agresiones), el origen natal (la fracción correspondiente a los pueblos originarios es altamente perjudicada por acciones marginales). "La violencia familiar está centrada en las mujeres ya que se establece una sumisión ligada al poder, a la jerarquización dentro de la familia que es transmisora de un orden social prefijado generacionalmente, pero al mismo tiempo depositaria de este proceso", caracterizó Vicky.

Aborto: Una decisión consciente

En torno a la preponderancia de situaciones de coacción frente a las mujeres, quien además posee una orientación profesional atinente a la psicología, precisó que "el cuadro clínico de las mujeres golpeadas tiene que ver con una desinstrumentación. Las mujeres pierden hasta las más mínimas posibilidades de defensa y apelan a un discurso sesgado. En cambio, el hombre tiene un discurso absolutamente democrático. De esta forma, las mujeres se terminan identificando con aquel que las maltrata. Ante el discurso del marido, la mujer es la culpable, pierden sus capacidades e ingresan en cuadros depresivos muy serios. No se convierten en victimarias, sino en locas".
Según su postura, esta pérdida en las capacidades de reacción se debe a "siglos de educación, cultura y vida cotidiana ligadas a un lugar subordinado. Sobre las bases de las costumbres, las generaciones se van construyendo modalidades en el ejercicio del rol de la mujer" que debe cumplir, sostener y representar a los sectores sociales a los cuales pertenecen y los que determinaron su formación como sujeto. Otro de los puntos que generan amplios debates no carentes de iguales polémicas es aquel referido al planteo del aborto y las expresiones que manifiestan la necesidad de legalizar esta práctica con el objeto de menguar las tasas de fallecimiento de mujeres que lo practican de manera clandestina. "Esto es un drama en Argentina porque las muertes pertenecen a los sectores más pobres. Uno de los principales condicionamientos para avanzar en zanjar tal panorama se debe a que se siguen manteniendo estructuras muy rígidas y arcaicas que niegan la necesidad de las mujeres a cuidarse, a tener educación sexual, y a poder acceder a anticonceptivos gratuitos".
A partir de esta afirmación, Disatnik apuntó contra los estamentos eclesiásticos (católicos y evangélicos) que "ocultan, tapan e imponen los principios religiosos para mancillar y no reconocer que las mujeres tenemos capacidad moral para decidir. La Iglesia lo que desea imponer es la maternidad como destino, la maternidad forzada, la maternidad como mandato social y cultural. Cuando en realidad la maternidad debería ser siempre una decisión consciente y por lo tanto voluntaria".
Por esa razón, en los Encuentros se propuso como meta avanzar hacia una legalización del aborto para todas las mujeres, penalizar a los responsables, brindar un servicio sanitario público acorde a las garantías necesarias de salubridad para evitar los decesos, así "se desarmarían las clínicas siniestras que hay en el país que cobran fortunas sobre el dolor de las mujeres. La consigna nuestra es 'Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir'", apuntó Vicky, al tiempo de argumentar y dejar en claro que "ninguna mujer se hace un aborto con alegría, no es el único camino, es el último. No es un método anticonceptivo, tenemos que evitar que la mujer llegue a un aborto, por eso la importancia de la educación sexual. Sin embargo, las iglesias trabajan para que las mujeres no puedan decidir", indicó.



“La sociedad necesita la participación de la mujer”

En su última novela, la escritora nicaragüense plantea un país imaginario, Faguas, donde el gobierno está a cargo del Partido de Izquierda Erótica, más libertario que feminista. El movimiento realmente existió en el país centroamericano y ahora Belli intenta reflotarlo.

Por Silvina Friera

Las generosas proporciones de Gioconda Belli conquistan admiradores silenciosos en el lobby del hotel. Los ojos tildados de ese puñado de hombres no pueden evitar –ni se esfuerzan por disimular– el efecto hipnótico que genera ese físico voluptuoso. Tal vez no sepan que esa mujer de pelo volcánico y boca sensual espantó a la sociedad nicaragüense de los años ’70, que la acusó de celebrar en exceso los misterios del cuerpo, el sexo, el erotismo y el goce íntimo, cuando se atrevió a hablar de “vientres y humedades” en sus primeros poemas. Quizá tampoco sepan que fue guerrillera en tiempos en que había que luchar contra la dictadura de Anastasio Somoza; que fue madre y tuvo a tres de sus cuatro hijos en medio de la revolución sandinista, de la que fue una de las máximas protagonistas. La escritora pide una botella de vino tinto y responde un imperioso mensaje de texto que le llega desde Lima, Perú. No importa que recién sean las 6 de la tarde. Necesita un poco de alcohol para transitar el final de una gira que la tiene viajando por toda América latina con El país de las mujeres (editada por Norma y ganadora del Premio La Otra Orilla 2010), novela en la que postula, con alta dosis de humor, cómo sería llevar a la práctica un gobierno sin varones en un país imaginario, Faguas, al que recurrió para explorar la realidad a la que se enfrentan las mujeres, tanto en Latinoamérica como en otras regiones del mundo. “Me quieren poner una entrevista muy temprano; pero a las 7 de la mañana no sé quién soy”, se excusa Belli.

“Prometemos limpiar este país, barrerlo, lampacearlo, sacudirlo y lavarle el lodo hasta que brille en todo su esplendor. Prometemos dejarlo reluciente y oloroso a ropa planchada”, se lee en el Manifiesto del Partido de la Izquierda Erótica (PIE), movimiento quizá más libertario que feminista, cuyo llamativo emblema está representado por dos pies con las uñas pintadas de rojo. La protagonista de El país de las mujeres, Viviana Sansón, ha sido elegida presidenta apoyada por el PIE, un partido que existió en Nicaragua y que ahora Belli está impulsando a través de una página web: www.partidoizquierdaerotica.com. “Las eróticas”, como las llaman peyorativamente a la presidenta y al grupo de mujeres que la acompañan, deciden tomar una medida “revolucionaria” en Faguas, espacio imaginario que aparece en la primera novela de Belli, La mujer habitada: envían a todos los funcionarios hombres del gobierno a sus casas por seis meses para que se entrenen en las tareas del hogar. La presidenta quiere revertir la idiosincrasia de ese país que tiene la mentalidad de “una mujer dependiente y abusada”. En pocos meses la presidenta trastrueca las costumbres y convierte al Estado en un ejecutor de políticas que algunos consideran “disparatadas”, como que el agua llegue gratis a los barrios, para que se mantengan limpios; la inauguración de la carrera de Maternidad en la universidad y en escuelas secundarias (para hombres y mujeres); la alfabetización obligatoria para las mujeres analfabetas del campo y la ciudad; y los talleres de “respeto y poder” para las parejas víctimas de la violencia doméstica, entre otras medidas.

–Más allá de la historia que se cuenta en la novela, ¿cómo cree que se puede revertir esa mentalidad de dependencia y abuso en países latinoamericanos que han tenido, para colmo de males, tantas dictaduras?

–Mire, los gobiernos autoritarios en general son paternalistas para mantenerse en el poder. El paternalismo lo viví en Nicaragua y se sigue reproduciendo; es muy negativo para la formación política de los pueblos: genera dependencia y abusos. Creo que se revierte rompiendo ese círculo de dependencia para recuperar el sentido de tener el poder para cambiar las mentes. El sistema te obliga siempre a estar dividiéndote, a escindirte como persona, a vender tu libertad por comida, a vender tu dignidad para avanzar políticamente. Lo que se está planteando en El país de las mujeres es un gobierno que no solamente atienda la dignidad de las personas, sino que atienda una concepción más integral, donde la gente no se tenga que estar partiendo en dos, donde la vida no tenga que estar separada entre lo privado y lo público, sino que el ejercicio del poder tenga otra característica; que no sea un ejercicio de dominación, sino un ejercicio de “cuido”, de alimentación del alma, que consiste en brindar felicidad a la gente, incorporándola plenamente en la solución de sus propios problemas.

–Para solucionar problemas como la dominación, ¿es necesario tomar medidas extremas, que incluso pueden resultar “antipáticas” o “autoritarias”, como la de enviar a los hombres durante seis meses al hogar?

–Bueno, depende. En algunos casos es necesario ejercer el poder de otra manera. En la novela, la medida no es tan drástica en cuanto a las consecuencias que va a tener sobre la gente, porque no es que los están mandando a un campo de concentración ni nada por el estilo. Están mandando a los hombres a sus casas y con un salario. No podemos gobernar si no tenemos el aire, el espacio, si no tenemos realmente la posibilidad de decidir qué es lo que vamos a hacer sin la interferencia, la crítica, el cuestionamiento constante de los hombres. Hay estudios que demuestran que después de los diez años, en las clases donde hay niños y niños, las niñas empiezan a inhibirse; este estudio se hizo en el marco de una discusión sobre si eran más convenientes los colegios de un solo sexo. Aunque no siempre se justifica tomar una medida extrema, en el caso de la novela me parece que tiene su razón de ser. Pero muy rara vez en la vida se justifican estas medidas.

El paladar exigente de la escritora no perdona. El gesto de Belli se torna drástico, inapelable. Después de probar un sorbo del vino que le acaban de servir, frunce la cara como si le hubieran dado un jarabe para la tos. “Es malo”, se queja enérgica y pide otro suavizando el tono. “Durante la Revolución –recuerda–, en Nicaragua festejamos el Día Internacional de la Mujer, que consistía en que los hombres hicieran todas las tareas domésticas. En los hospitales estaban los hombres limpiando y cocinando; las mujeres no hacían nada. Y era divertido porque ellos se reían todo el rato, ¿no?, como que era una cosa que estaba por debajo de ellos hacer esas tareas. Pero no se trata de cambiar los roles; lo que se plantea en la novela es que los roles no sean asignados por géneros, como la maternidad. Si bien es cierto que la mujer concibe al niño, la crianza y el amor es de los dos. La sociedad necesita de la participación de la mujer en el trabajo, en la política, y para eso se necesita cambiar la organización de la vida cotidiana.”

–En la novela, el testimonio de Patricia, la joven abusada y vendida por su tío, recuerda al de Zoilamérica Narváez, que fue violada por el actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega. La inclusión de este “testimonio” en la novela, ¿puede leerse como un acto de justicia literaria ante la falta de justicia real?

–Es un deseo de justicia para muchos casos, no sólo ése. Pero que no se hiciera justicia con Zoilamérica y que el abusador llegara a la presidencia de Nicaragua da una medida del nivel de machismo y lo “común” que resulta ese tipo de suceso, de tal manera que no es considerado atroz. La inclusión de ese testimonio es un juicio a este tipo de comportamiento, así que sí hay “justicia literaria”; igualito que en la novela mi planteo sobre el castigo a los violadores de exhibirlos públicamente y avergonzarlos; de hacerles un tatuaje en la frente para que padezcan el escarnio público. Sé que es muy dura la imagen, pero las mujeres que sufren ese tipo de abuso sienten una vergüenza terrible; es un atropello tan grande a su dignidad, a su sentido de privacidad, a su propio cuerpo, que lo que les hacen a los hombres es muy poco comparado con lo que le pasa a una mujer.

–¿Cree que Ortega debería haber renunciado a la presidencia?

–El no era presidente entonces, recién había lanzando su candidatura; después hubo una campaña para culpabilizar a Zoilamérica y lo más terrible fue que su madre estaba en contra de ella. Se dijo que fue un ardid político para dañar la imagen de Daniel Ortega...

La sola mención del nombre y apellido del actual presidente de Nicaragua consigue hacer tambalear el aplomo con el que habla la escritora. Pero el vino llega a tiempo para eclipsar la decepción y el disgusto que le genera Ortega. En la novela, el Partido de la Izquierda Erótica propone un sistema diferente llamado el “felicismo”. “La felicidad per cápita y no el crecimiento del Producto Interno Bruto como eje del desarrollo”, se explica en una de las páginas. “Medir la prosperidad no en plata sino en cuánto más tiempo, cuánto más cómoda, segura y feliz vive la gente”.

–¿El “felicismo” que proponen “Las eróticas” es un rescate de la utopía por otros medios?

–Todo es posible cuando hay voluntad, energía y dinamismo. No estoy pensando solamente en Nicaragua; me parece que esta novela plantea una ilusión, un reto: qué nos ha pasado que nos hemos quedado estancados en la imaginación, como si ya no existiera más posibilidad que el socialismo, el capitalismo o el comunismo. ¿Qué pasó? ¿Ya dejamos de pensar en Marx, en Lenin, en los utopistas? ¿Ya la humanidad no tiene más que producir? Estoy convencida de que la mujer tiene unas calidades bien importantes para este momento histórico de la humanidad por su propia experiencia, y que es urgente que nos movilicemos para lograr incluir más dentro de la sociedad. Las propuestas que hay en mi novela son factibles: pedir guarderías infantiles, que se estudie la maternidad como una asignatura en los colegios y que se reformen los sistemas educativos, es algo de lo que se ha hablado mucho; son cuestiones que están siempre sobre la mesa. ¿Por qué no pensar en el perfeccionamiento de la democracia? Yo quiero desafiar la imaginación (risas).

–En este sentido, la novela parece más cercana al imaginario del Mayo Francés que a la militancia latinoamericana de los ’70.

–Sí, es cierto, pero eso viene del deseo de cambiar gozosamente; quizá se perciba más porque en la novela hay mucho humor, algo que nos ha faltado en la izquierda. A pesar de que me cae más simpática, la izquierda es tan seria, tan solemne y tan dogmática...

–¿Por qué cree que le falta humor a la izquierda?

–La gente oprimida tiende a tener menos sentido del humor, creo. La mentalidad de lucha clandestina, de persecución, de sacrificio, impedía que el humor surgiera. Es como cuando pensás en la victimización que existe en las mujeres: una puede criticarlas, pero tienen asidero en la realidad, como lo que hacen los talibán. Que sigamos tolerando estas cosas es lo que considero intolerable y me parece que tenemos que movilizarnos para que esto no siga sucediendo; por eso estoy proponiendo que hagamos un partido global, como el Partido de la Izquierda Erótica, a través de una página web que se llama www.partidoizquierdaerotica.com, un lugar sin jerarquía donde simplemente nos alimentamos de ideas, nos apoyamos y nos damos ánimo.

–¿Se postularía como candidata a presidenta de Nicaragua?

–No, porque no hay posibilidades por el momento. No necesito ese tipo de poder, porque el poder de la palabra es el que yo manejo, y cada quien tiene el poder que tiene. Hay mucha gente capaz en Nicaragua; pero lo que realmente quiero es agitar la cosa, ser una provocadora, como siempre en mi vida (risas). Eso es lo que he hecho mejor: provocar.

–¿Encuentra en las nuevas tecnologías un nuevo modo de hacer política?

–Hay un nuevo horizonte que se abre para la política con las nuevas tecnologías, que rompen barreras y son muy democráticas para los que tienen acceso a ella. Estamos avanzando tan rápido que la idea de votar electrónicamente, no solamente en las elecciones nacionales sino a través de la participación en el Parlamento, es posible. Todo depende de la voluntad política de quienes quieran empezar a trabajar en esa dirección, para crear un sistema participativo en el que puedan tener acceso los ciudadanos. Las posibilidades que te da la tecnología son muchas; lo que falta es que la aprovechemos para organizarnos. La gente todavía tiene el esquema mental jerárquico, que es patriarcal, y las mujeres podemos generar un esquema diferente, un esquema horizontal.

–Las mujeres que integran el PIE son llamadas peyorativamente “las eróticas”, como si el erotismo fuera objeto de vergüenza. ¿Cómo explica este pudor de los hombres hacia el erotismo?

–Me alegro de que diga eso. Creo que los hombres piensan que nosotras somos más pudorosas (risas). Durante mucho tiempo funcionó el pudor, la decencia y la espiritualidad; la figura que se opuso a Eva fue la Virgen santísima; la virginidad como paradigma de la decencia, como paradigma de una mujer pura, limpia y buena. El erotismo era todo lo contrario: la mujer seductora, la pecadora. Para vencer el temor que inspira el poder sexual de las mujeres, lo que hicieron los hombres fue objetivizar la sexualidad de la mujer y vulgarizar el erotismo; pero las mujeres hemos tratado de liberar al erotismo de esa tara.

Gioconda Belli alza la copa de vino y se despide. “La gran amenaza, el gran recurso que tenemos las mujeres, es hacer lo que hizo Lisístrata: no hacer el amor con los hombres, quitarles el placer, como una manera de forzarlos a acceder a cosas en las que no están de acuerdo”, subraya medio en broma, medio en serio. “Unanse al PIE para que no sigamos metiendo la pata”, invita a las mujeres del mundo. “¡Matria libre y a vivir felices!”




Madre hay muchas

Una muestra fotográfica que se propone dar cuenta de las diversas y complejas imágenes de la maternidad a la luz de los nuevos tiempos y de las viejas desigualdades.



Por Elisabet Contrera

Sonríe feliz. Es el primer instante junto a su beba. Su alegría se contagia en las caras cercanas de un hospital de San Miguel, Buenos Aires. Una nena de la aldea misionera de Yavoti le da la bienvenida a su nuevo hermano. En puntas de pie, se esfuerza para confundirse en un abrazo con él y su mamá. Un grupo de madres se toma un recreo y juega a la ronda con sus hijas en un conventillo del barrio porteño de La Boca. La ronda alborotada se confunde con las hileras de ropa que penden de los balcones. En Jujuy, una abuela y su nieto posan para la cámara. Una olla vieja del color de la brasa, una manzana y la luz que se filtra entre el techo de cañas completan la composición.

Se trata de cuatro imágenes que tejen una parte del mapa de la maternidad. No es lo mismo ser madre hoy que hace diez o veinte años. No es lo mismo ser madre de uno u otro lado de la General Paz, en los centros urbanos o en las zonas olvidadas del interior del país. Son algunas reflexiones que despierta la muestra “Madres argentinas”, organizada por el Observatorio de la Maternidad (OM) y recientemente inaugurada en el Centro Cultural Borges (San Martín y Viamonte, ciudad de Buenos Aires).

Las 34 fotografías exhibidas en las salas 27 y 28, hasta el 11 de noviembre, construyen en su conjunto una idea de maternidad diversa y actual, distinta de los estereotipos que marca la publicidad y con una mirada cruda de los diferentes escenarios de desigualdad y carencia en los que se ejerce.

La fotógrafa Inés Miguens recorrió distintos puntos del país invisibilizados y fronterizos para retratar a madres con sus hijos/as, siempre con el objetivo de “sensibilizar a la población respecto de la maternidad y promover su valor social”, según remarcó a Las12 Carina Lupica, directora ejecutiva del OM. Pese a los cambios sociales y la inserción de la mujer en la esfera pública, “la maternidad continúa siendo una faceta muy importante en la vida de las mujeres –analizó–. Seis de cada diez mujeres en edad fértil en la Argentina son madres, estamos hablando de casi 6 millones de mujeres entre 14 y 49 años de edad”, justificó.

Según datos del Observatorio, en los últimos 20 años las más afectadas por los índices de pobreza e indigencia fueron las madres. “Los niveles crecieron de 24,8 a 39,9 por ciento, y 7,4 a 14,8 por ciento, respectivamente, entre principios de los ‘90 y mediados de 2000”. Además, se duplicó la proporción de hogares monoparentales femeninos con presencia de hijos: “en 1985 el 6,7 por ciento de las mujeres con hijos se encontraba sin una pareja estable, mientras que en 2006 el 15,9 por ciento estaba en esa situación”. Por último –remarcó Lupica–, “la participación laboral de las madres aumentó de manera significativa: de 37,7 por ciento entre 1984-1987 a 62,8 por ciento entre 2003-2006. Esto significa que hoy la mayoría de las madres trabaja de forma remunerada, a diferencia de lo que ocurría sólo veinte años atrás, que la mayoría se encontraba en la categoría de inactividad laboral”.

La muestra fotográfica no sólo busca retratar estas nuevas maternidades, sino también llamar la atención sobre lo que hace falta para modificar las situaciones de inequidad. “Una de cada dos madres en la Argentina no terminó el nivel secundario de estudios. Aquí tenemos una deuda pendiente como sociedad, y las políticas públicas deberían estar orientadas a la retención y finalización de los estudios medios de las mujeres”, sostuvo la directora del OM.

“Otro ámbito en el cual hay mucho por trabajar es la regularización del trabajo, ya que hoy seis de cada diez mujeres que trabajan no están protegidas legalmente por su maternidad en el ámbito laboral, ya sea porque tienen empleos informales o porque se desempeñan en el servicio doméstico remunerado –remarcó–. En suma, la maternidad constituye un proceso social relevante que excede el momento del embarazo, parto y puerperio, e incluso excede a la mujer madre. Es importante promover su atención integral y la promoción de la corresponsabilidad social de los cuidados. Una madre es única, pero la crianza de su hijo es responsabilidad de muchos.”

PARA LOS CHICOS

LA CASITA DE LA CTA CUMPLE 2 AÑOS!!!

y lo festeja con juegos, murga, taller de cocina para chicos, espectaculo de circo, música,
y muchas cosas más

SABADO 6 DE NOVIEMBRE, 14.30HS

JOVELLANOS 1041 entre Rocha y Magallanes
(si llueve se pasa al sabado 20/11)

L@S ESPERAMOS!!

Se viene el ENM Paraná 2010




Los Encuentros Nacionales de Mujeres
empezaron en 1986 y continúan hasta hoy. Año tras año las mujeres de todo el país nos reunimos para lograr que las voces de miles sean escuchadas a través de una modalidad horizontal, abierta, democrática y participativa. Son la expresión más importante de las luchas que venimos desarrollando desde nuestros lugares de inserción: fábricas, talleres, casas, barrios, escuelas, hospitales, universidades, ciudades. En ellos intercambiamos las experiencias entre todas las mujeres de un punto a otro del país. Los Encuentros Nacionales de Mujeres empezaron en 1986 y continúan hasta hoy. Año tras año las mujeres de todo el país nos reunimos para lograr que las voces de miles sean escuchadas a través de una modalidad horizontal, abierta, democrática y participativa. Son la expresión más importante de las luchas que venimos desarrollando desde nuestros lugares de inserción: fábricas, talleres, casas, barrios, escuelas, hospitales, universidades, ciudades. En ellos intercambiamos las experiencias entre todas las mujeres de un a otro del país. Somos miles las que vamos visualizando que la situación de opresión en nuestras vidas cotidianas no es un destino. Y lo hacemos a través de un práctica que contradice la práctica social impuesta a las mujeres y es en los talleres de los Encuentros donde se recuperan las voces acalladas. En diferentes lugares del país las mujeres nos organizamos y trabajamos para poder participar de estos Encuentros. Para eso realizamos diferentes tareas con el fin de solventar parte de los gastos, (traslado, comida, difusión), y realizar actividades tendientes al debate y difusión de estos Encuentros, organizando a su vez Encuentros Regionales, paneles, cursos o talleres sobre problemáticas específicas. Esta modalidad permite que las mujeres trabajadoras de los más diversos sectores, de zonas rurales, pueblos originarios y sectores más humildes sean protagonistas principales del cambio que les compete como mujeres en la sociedad actual. Los Encuentros Nacionales a pesar de ser autofinanciados (a partir del cobro de una inscripción de muy bajo costo para que esté al alcance de todas las participantes) necesitan de la colaboración de organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales, de las instituciones, comercios, empresas, cooperativas, gremios, de los organismos oficiales nacionales, provinciales y municipales y de todos los ciudadanos, sin que eso implique ningún tipo de condicionamiento.

Los talleres son el corazón de los Encuentros, rompen con las habituales estructuras donde algunas tienen la palabra y otras escuchan en silencio, sino que todas participan. Estos talleres son soberanos, lo que se discute y las conclusiones a las que se llega pertenecen sólo a las mujeres que participan de ellos. Tienen como modalidad el consenso y no se vota, se reflejan todas las opiniones y posturas. Algunos de los temas que debatimos en los talleres son: familia, sexualidad, salud, violencia hacia las mujeres, anticoncepción, aborto, desocupación, crisis social, educación, organizaciones barriales, ecología, impunidad, pueblos originarios y muchos más. En los talleres dejamos de ser “la mujer” para convertirnos en mujeres que padecemos una doble opresión de clase y de género, que vivimos en una realidad que nos afecta particularmente. Una realidad que queremos cambiar partiendo de las coincidencias que tenemos y respetando nuestras diferencias. Así hemos logrado acordar medidas coordinadas de lucha por nuestras reivindicaciones. Cada taller cuenta con una coordinadora que ordena el debate, y secretarias que registran los debates y las propuestas que surgen. Habitualmente se recomienda, para optimizar la participación de todas, que el número de las integrantes no supere las 35 personas (en tal caso se subdividirá). Del intercambio de ideas se redactan conclusiones que consignarán las diferentes opiniones de cada tema, aún las individuales. Una copia de dicho documento se entrega a la Comisión Organizadora. Terminado el Encuentro, la Comisión Organizadora edita las Conclusiones de los talleres en un libro que es entregado a quienes han participado.

El momento de mayor indefensión en la vida de una mujer

Parir a su descendencia

Por: Gloria Comesaña Santalices*

En las últimas décadas, Marbella Camacaro, profesora titular de la Universidad de Carabobo, ha investigando sin descanso sobre el tema de los derechos sexuales y reproductivos. Durante los últimos años ha recolectado e interpretado los datos sobre el parto de la mujer obtenidos mediante un trabajo de campo que recoge en su obra “La Obstetricia develada: otra mirada desde el Género”, sobre la cual versa la edición de hoy.

Por primera vez en Venezuela, se plantea un trabajo de esta naturaleza, y desde la única perspectiva posible: la mirada feminista a través de la metodología de género. Y decimos la única perspectiva posible, porque obviamente, desde la profesión médica, un discurso y un análisis de esta naturaleza serían poco menos que imposibles, siendo la institución médica una de las más cerradas a toda crítica o autocrítica, lo cual rodea todos sus actos casi de una conspiración de silencio que nadie se atreve a romper.

Por eso este libro es tan importante, puesto que desmonta un discurso, el de la medicina obstétrica en este caso, y nos obliga a ver de frente algo que la mayoría prefiere soslayar: que el poder del que disfrutan los médicos/as, en este caso la rama de la obstetricia, se asienta y hace posible gracias al patriarcado.

De la experiencia de la mujer y de su conocimiento auténtico sobre lo que sucede en su cuerpo, la medicina oficial, patriarcal, hace caso omiso, puesto que a las mujeres sólo se les concede la palabra en este terreno, si son médicas, y si repiten a pies juntillas el discurso único autorizado.

Por otra parte, nos dice nuestra autora, desde la mirada cientificista y organicista del discurso médico obstétrico, las mujeres son vistas fundamentalmente desde una perspectiva biologicista como seres fundamentalmente sexuados, cuya función principal en este mundo, consiste en concebir y parir

Violencia obstétrica

Jamás, por otra parte, la práctica médica se reconoce culpable de problemas causados a los/as pacientes. En el caso de las mujeres nunca el cuerpo médico reconoce que, en numerosos casos, las complicaciones que sufren las mujeres durante el embarazo, el parto o el puerperio, o en todo caso, durante la solicitud de atención ginecológica, son consecuencia de intervenciones, tratamientos no necesarios, omisiones o diagnósticos incorrectos o agresivos.

Por otra parte, y si bien es cierto que los/as médicos/as en general, se consideran dotados de una autoridad absoluta que derivaría de su saber, razón por la que se sienten superiores a sus pacientes, y con derecho a tratarlos/as, con altanería, groseramente a veces, o como si fuesen infantes, esto se agrava en el caso de la relación entre el/la médico/a y la mujer, que particularmente durante el embarazo, y sobre todo en el parto, se encuentra en una situación de absoluta vulnerabilidad. Todas conocemos historias de mujeres que han sido maltratadas verbalmente por su médico/a cuando no han sido agredidas incluso físicamente.

Camacaro muestra los avances que en materia legal ha habido en nuestro país, a pesar de los cuales, la situación de las mujeres en general, y muy en especial en el caso que nos ocupa, no ha cambiado mucho, porque, además de que las leyes o normas no se cumplen, por falta de medios, por desinterés, o por desconocimiento, en el campo de la atención obstétrica es preciso vencer siglos de comportamientos anquilosados, y deshacerse de una ideología patriarcal que ve a las mujeres como objetos pasivos del discurso omnisciente de la medicina, que según sus detentores no amerita ningún cambio ni corrección.

Marbella Camacaro

Haciendo un recorrido histórico, nuestra autora nos muestra cómo a mediados del siglo XIX, la atención del embarazo, del parto y del puerperio, les fue arrebatada a las mujeres para convertirla en un acto medicalizado, que debe ocurrir dentro de la institución hospitalaria y bajo un control médico homogéneo, donde la mujer es además desposeída de su cuerpo y de su dignidad como persona.

Camacaro destaca cómo desde la consciencia adquirida a partir de la Teoría feminista, las mujeres investigadoras de estos temas, hacen un verdadero trabajo militante, al mostrar cómo en cada período histórico, apoyándose en la religión, o en la ciencia o en ambas, de lo que se ha tratado es de convencer a las mujeres de que son seres débiles, inferiores, destinadas a soportar la carga de la reproducción de la especie, y que además, deben estar agradecidas cuando las instituciones médico-hospitalarias, se apropian de sus cuerpos y de los de sus hijos/as, so pretexto de ayudarlas a llevar adelante eficazmente sus embarazos y partos, por el mejor bien de la humanidad, que es el señuelo con el cual elevan a la función maternal a un sitial en el cual ninguna humana real puede estar mucho tiempo.

Poder y medicalización

El punto álgido se alcanza en el capítulo titulado: “Deconstruyendo los simulacros hegemónicos”, en el cual la autora muestra y demuestra lo que constituye el punto central de su investigación: la forma en que la medicalización excesiva de la vida humana, y particularmente de los procesos de las vidas reproductivas de las mujeres, que no sufren de ninguna patología (menopausia, menstruación, embarazo, parto, lactancia), las somete a procedimientos y tratamientos que traen consigo secuelas negativas para su salud, debido a los tratamientos en sí mismos, pero también porque, al tratarlas como enfermas, las mujeres ven reducidas sus posibilidades “de valerse por sí mismas, dependiendo de una intervención técnico-médica para afrontar su vida sexual, reproductiva, síquica, y hasta cotidiana.”

A partir de allí Camacaro va desgranando la terrible letanía de las entrevistas a obstetras, residentes y pasantes, que muestran cómo, en los hospitales públicos, las mujeres, desde que llegan a parir, son atrapadas en un protocolo en el cual son tratadas como meros cuerpos que son manejados y manipulados siguiendo unas normas estrictas.

En ellas, poco cuenta la identidad de la persona, sus necesidades, su propio proceso en el acto de parir, y su derecho a no sufrir tratamientos o prácticas innecesarias, en medio de los cuales, además, las mujeres no pueden ni siquiera ver a sus hijos/as una vez nacidos/as, y mucho menos sentir su calor y darles el suyo.

Aunque en cantidad son menos, los testimonios de las mujeres son prácticamente todos horripilantes, corroborando de una manera terrible, porque lo han sufrido en carne propia, los testimonios del cuerpo médico de los que ya hemos hablado.

Con respecto a dichos testimonios, deja en claro la autora, que la fuerza de la razón tecno-científica en este campo es tan grande, “que logra anular en ellos/as, la posibilidad de contestación, de considerar críticamente su actitud, mediante el afianzamiento de una mentalidad que califica como impropio del hacer científico el reconocimiento de todo aquello que no se haya inscrito en ese saber/hacer.”

Incumplimiento a la ley

En la última parte de este capítulo, recoge la autora las quejas, rechazo e incomprensión de la gente médica (médicos/as, pasantes, residentes) con respecto a la nueva Ley sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia (2007), que incluye por primera vez la violencia obstétrica. En estas protestas queda ejemplificada la actitud prepotente e intolerante del cuerpo médico en general, frente a cualquier situación en la cual su práctica médica sea sometida a evaluación.

En las conclusiones, Camacaro expresa que con el apoyo de la nueva Ley sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, es mucho lo que aún falta por hacer para que las mujeres se empoderen, para que las embarazadas no sean vulnerables y tomen conciencia de sus derechos frente al poder patriarcal y médico en particular, y para que la institución médica sea capaz de reconocer a las mujeres como sujetas y dueñas de sus vidas, de sus cuerpos y deseos, y pongan sus conocimientos en diálogo con los suyos, para proporcionarles una verdadera calidad de vida.

*Profesora Titular de la Universidad del Zulia. Doctora en Filosofía (Universidad de Paris I, Panteón-Sorbona)